por Ribasca
En Sonymage convivimos muchos amantes de la fotografía; la gran mayoría vemos y asumimos este arte como un pasatiempo, como una parte de nuestro tiempo libre, al que le destinamos en nuestra jornada unas horas robadas, unos instantes contados. Poco… siempre, demasiado poco con respecto a todo el tiempo que nos gustaría dedicarle.
Sólo unos pocos en el ámbito fotográfico tienen el placer —o el gusto— de convertir su pasión en su profesión… pero, como siempre pasa en estos casos, no todo es como lo imaginamos, ¿o sí? ¿Un fotógrafo de carrera puede disfrutar siempre con lo que hace? ¿Puede elegir? ¿Puede rechazar? ¿Las musas están siempre ahí, a su servicio? Un millón de cuestiones pueden desdibujar la imagen que tenemos de los fotógrafos que se ganan la vida con esta ocupación, por eso vamos a ahondar un poco más en este asunto.
Hoy vamos a conocer a un fotógrafo profesional, JAVIER ÁGUEDA, con una dilatada carrera de más de 20 años de experiencia. Ahora tiene su estudio en Madrid, pero ha trabajado en diferentes ciudades, no sólo de España, si no de otros países. Ha trabajado para diversas empresas —Aldesa, Loewe, Uralita, BSN España, Sainco Tráfico, Disop, Nueva Cerámica, Sanisel, Timken…—; y desde hace años se dedica como docente a impartir cursos de formación para asociaciones de fotógrafos de España y Portugal —AFPV (Valencia), AFROPOCAM (Castilla la Mancha), AFPVA (Asturias), AFOPCA (Cádiz), APROFIMA (Málaga)…—, se ha ocupado de la formación en periódicos y agencias —El País, ABC, La Voz de Galicia, El correo, EFE, etc..—. Es fotógrafo, empresario y docente; en definitiva, en los últimos 9 años ha impartido más de 100 talleres e infinidad de presentaciones y conferencias.
Una carrera como fotógrafo profesional impresionante. Ahora vamos a conocerlo un poco más.
- ¿Eres un apasionado de tu trabajo? ¿Cuánto hay de obligación? - Soy un apasionado de muchas cosas, unas de ellas es la fotografía. Lo que empezó como una afición se convirtió, por necesidad, en una fuente de ingresos y para conseguir esto último fue necesario tener obligaciones. Obligación de formarme permanentemente, obligación de adquirir habilidades no fotográficas, como la de saber hablar en público; obligación de tener un modelo de empresa y muchas otras más. La suerte es que también he aprendido a disfrutar de esas obligaciones, he aprendido a asumirlas como parte de un proyecto que es el facturar todos los meses.
- ¿Es buen momento para dedicarse profesionalmente a la fotografía? - La fotografía no está peor que otras profesiones. Si asumimos que no estamos en crisis, que estamos en lo que debería considerarse como normal, que lo que estamos viviendo es y puede que siga siendo así, si somos capaces de reinventarnos y darles a nuestros clientes lo que quieren y no lo que necesitan, entonces, puede ser un buen momento para dedicarse a cualquier cosa.
- ¿En qué casos rechazas un encargo? - Una de las primeras cosas que te enseñan en cualquier curso de productividad, de emprendimiento, es a decir NO. Como decía alguien: «he despedido a mi cliente». En muchas ocasiones es lo mejor que se puede hacer; hay clientes que te desgastan, que queman todas tus energías y que, incluso, te hacen perder dinero. Tengo un amigo que en los primeros días de cada año, borra personas de su agenda. Esta diciendo «no me interesan, no quiero perder tiempo con personas que no me aportan ni en lo personal ni en lo profesional.» Por favor, todos tenemos que aprender a decir NO.
Retomando la pregunta, yo digo NO a un cliente cuando el proyecto no tiene sentido, cuando él imagina una cosa que yo sé que no es posible y que va a ser un fracaso. En esos casos, no quiero formar parte de eso. He dicho NO a grandes empresas y he despedido a clientes muy importantes por motivos que no voy a contar. Pasado el tiempo, he confirmado que era lo mejor que podía hacer.
|