En ocasiones, hay un instante en que nos embarga por el cuerpo como una especie de tristeza. No es que sea un momento de desconsuelo, ni creo que tampoco pueda decir que sea un instante de pesadumbre, de abatimiento o postración, sino algo así, como una añoranza o quizás, una nostalgia por el recuerdo de un momento del pasado. Entonces irrumpimos en una especie de pequeño desamparo repasando algo que quedó inacabado en etapas anteriores de nuestra vida. En esa situación, es cuando querríamos dar marcha atrás en el tiempo para concluir aquello que quedó inacabado, pero el tiempo transcurre inexorable, y nos sentimos agobiados y minúsculos ante la inmensidad de su dimensión.
Algunos afirman que esos instantes de melancolía suelen ocurrir cuando varía el tiempo meteorológico, o cuando traspasamos la línea climatológica de una estación a otra. Cabe la posibilidad. Pero lo innegablemente seguro es que, ese instante de melancolía, de nostalgia o de tristeza que nos invade y que no es soledad, ni desconsuelo o abandono, es, nada más, que una añoranza que acorrala con una sutileza indescifrable nuestras emociones que en ese instante sucumben ante el desaliento.
Sí. A veces esa tristeza en el cuerpo es inevitable... Me ocurrió al ver la foto de Jose61.
Gracias amigo. Te devuelvo la foto que te había robado de
aquí
_________________
Cayo Plinio Cecilio Segundo (Plinio el Viejo).